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domingo, 4 de abril de 2010

Protesta universitaria

Hace poco, me enteré de ciertos desmanes ocurridos en Chaguito City, en mi Chilito Lindo, por la acción de Carabineros dispersando con gases lacrimógenos a universitarios que estaban haciendo desórdenes al celebrar el inicio del año académico. Me enteré no por la noticia de Radio Bío-Bío, sino por la reproducción de uno de los comentarios de la noticia por parte del destacado periodista de dicha emisora, Christian Leal (a/k/a El Francotirador) en su blog personal.

Me quedé pensando. ¿Por qué esas cosas no se ven aquí en el Canadá?

Me imaginé el argumento con que muchos me saldrían: “es que Chile no es un país del primer mundo”. ¿Qué es, entonces? ¿No toman, acaso, los jóvenes canadienses? Ja ja. ¡Por supuesto que toman, y bastante! Es cosa de ver las celebraciones del Día de Saint Patrick. No hay celebraciones de mechoneo, pero no quiere decir que no tomen. Pero ello se realiza de dos maneras que no involucran el beber en lugares públicos o en la vía pública; dichas cosas ameritan el ser detenido por la policía, y aquí los policías no vacilan en el uso de la violencia para resguardar el orden público, como aprendieron (de la peor forma) los jugadores de la selección nacional sub-20 hace algunos años...

Los estudiantes universitarios canadienses toman, y lo hacen de dos maneras:

1) En la provincia de Ontario, se acude al Beer Store para comprar cerveza, o al LCBO (Liquor Control Board of Ontario, pronúnciese “el-si-bi-ou”) para bebidas alcohólicas en general —aunque LCBO también vende cerveza— y se procede al consumo en la casa de algún amigo u otro recinto privado, juntándose en grupo. En otras provincias como Québec, los supermercados venden dichas bebidas. La cerveza es reina, de todos modos. Aquí he aprendido a apreciar el cuerpo de una Rickard’s Red, Alexander Keith’s o Stella Artois. Molson Canadian no me gusta. Coors Light está bien pero no es mi favorita. Budweiser no está mal, pero tampoco es waaa mi favorita.

Stella me gusta harto por su sabor único y por el comercial televisivo “She is a thing of beauty” con Brigitte Bardot cantando en francés “Ne me laissez-pas l’aimer”…

(Bueno, en realidad Stella me recuerda a cierta personita que echo de menitos)

2) Se junta otro grupo y se acude al bar más cercano, donde se toma cerveza en vasos grandes (pints) y/o en jarros de aprox. 1,5 litros (pitchers).

En ninguno de los dos casos anteriores se hace necesaria la intervención de la fuerza pública.

Cosas como ésta me hacen preguntarme: ¿por qué no puede implementarse esto en Chile? Yo recuerdo haber tomado cerveza en las áreas comunes de mi facultad en dos ocasiones, y nunca hasta la ebriedad, pero ahora creo que no lo haría. Y me declaro no partidario de beber en la vía pública o de emborrachamientos en masa como el paseo a Cartagena. Tanto que huevean ciertos personajes que he conocido (chilenos, ojo) con que hay ciertas cosas que pasan porque Chile es un país de tercer mundo y cuyas curas o soluciones en realidad son relativamente simples de implementar; lo complicado es disciplinar a la gente para que efectivamente las lleve a la práctica. Pero entrar en detalles de eso podrá ser el tema de otro post.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Insisto: requetenunca se compren nada HP

Estoy emputecidísimo con HP. Resulta que devolví mi laptop Pavilion dv2201ca a Future Shop para que le arreglaran la tarjeta madre y la tarjeta gráfica. El laptop estaba fuera de la garantía del fabricante, pero está aún dentro del Product Service Plan que ofrece Future Shop. Entonces, como el problema era conocido, Future Shop lo devolvió a HP. He estado ya bastante tiempo cateteando a Future Shop, como tres semanas, pero ellos me dicen que HP aún no devuelve mi laptop. La cosa es que hoy me dijeron que llamara a HP, me pasaron el número de orden y todo, y llamé. Pero estos idiotas me dicen que no, que ellos no tienen cómo saber qué ha sido de mi laptop, y que la culpa es de Future Shop por darme información errónea.

Primero, fabrican un laptop que sale malo. Segundo, no se hacen responsables por los productos que tienen en las manos. Tercero, tienen un servicio al cliente que te tramita, te tramita, hasta hacerte creer que eres un idiota. Ya saben. Requetenunca se compren NADA Hewlett-Packard.

domingo, 27 de julio de 2008

La constante

Cuando cursaba mi primer año de universidad en 2001, el profesor Vergara nos hablaba de que la carrera de Química y Farmacia abarcaba demasiadas cosas; que debía especializarse, porque el farmacéutico que se dedique a la industria no requeriría los mismos conocimientos que el que se dedique, digamos, a la farmacia clínica. Sobre todo porque el conocimiento está en expansión, y hoy en día simplemente no es posible abarcarlo todo. El conocimiento que generan los académicos de todas partes del mundo crecía hasta hace algunos años en forma exponencial. Conversando hace poco con mi primo político el Leo, profesor de física de la USACH (y mi maestro de AFM), me hacía ver que hoy en día, el conocimiento crece en forma de doble exponencial (y = e^(e^t)).

Frente al aumento del conocimiento, se hace necesario modificar las prioridades de lo que es o no es imprescindible saber. Ya Carl Sagan lo decía en El mundo y sus demonios. Es, pues, natural que los alumnos empiecen a cuestionar la utilidad de los distintos cursos. Todos nos desorientamos frente a una diversidad grande. Para muestra, un botón: la gran mayoría de mis compañeros reclamaba ante cursos como p. ej. el de operaciones unitarias, donde el profesor Jaime Sapag disfrutaba enseñándonos a pensar en unidades imperiales (pulgadas, pies, libras, psi, grados Fahrenheit, BTUs, etc.), o los distintos tipos de fittings, el número de Reynolds, las calderas de grandes y pequeños volúmenes de agua, y otro montón de cosas de las que ya no me acuerdo. La queja general era: ¿para qué chu... nos enseñan esta materia? Peor era con el curso de Ciencias Sociales: una isla de humanismo en un mar de ramos científicos. Como decía Huxley en el prólogo a Un mundo feliz (Brave New World), una clavija redonda frente a muchos agujeros cuadrados. Finalmente terminaron por rebautizarlo como "Sociología" y ofrecerlo como ramo electivo; la asistencia a clases era demasiado baja.

Cada área del conocimiento está generando conocimiento nuevo. Cada día aprendemos cosas nuevas. Los periódicos electrónicos publican minuto a minuto (iba a decir diariamente, pero hasta eso se queda corto) lo que sucede en distintas partes del mundo; Internet lo hace posible. El conocimiento, pues, es una variable; ¿cuál es, entonces, la constante de la ecuación? ¿Qué es lo que se debe enseñar siempre, lo que no debe cambiar?

Respuesta: Lo que se ha perdido, lo que siempre dieron por sentado y que en realidad nunca nos enseñaron con profundidad ni en el colegio ni en la universidad... el método científico. Pero resulta que buenas aplicaciones del método científico requieren la aplicación de otra herramienta que, al menos a mi juicio, es precursora lógica del método científico. Me refiero al pensamiento crítico. La primera vez que tuve una aproximación a esto fue cuando en clase de Farmacoquímica, nos hicieron disertar sobre artículos del Journal of Medicinal Chemistry, y el profesor Díaz nos recalcaba que hiciéramos un análisis crítico del artículo. Muchos de nosotros recién veníamos acercándonos al mundo de los artículos científicos; no estábamos para nada familiarizados con la literatura científica, menos aún con algunas de las técnicas que se describían en varios de los artículos que se entregaron. ¿Cómo se suponía que íbamos a hacer un análisis crítico?

Para mi gusto, el profesor tenía razón en pedirnos eso, porque conocer las herramientas requiere un esfuerzo relativamente modesto. Además que dicho esfuerzo nos serviría para aprender mucho. Sin embargo, buscar pifias en la lógica de un artículo científico es un ejercicio al que muchos no nos habíamos enfrentado nunca, y tampoco habíamos recibido la instrucción teórica para enfrentarlo. Y peor, había que responder a esa demanda bajo la presión de obtener una buena nota en un ramo que ya era suficientemente difícil (y uno de los ramos centrales de la carrera de Farmacia), y contra el tiempo, porque había otros muchos ramos que también demandaban nuestra atención.

Es que el pensamiento crítico es una herramienta que debiera enseñarse en la casa, desde nuestros primeros años de vida. Debiera ser reforzada en los colegios. Pero demasiados profesores se quedan como "enseñadores de materia" (como le escuché una vez a don Belfor Aguayo) y no estimulan a los alumnos a pensar ¿y para qué diablos estamos estudiando lo que estamos estudiando?

¿Por qué se le da poca pelota al pensamiento crítico en nuestros colegios? ¿Porque una de las consecuencias es que se cuestiona a las autoridades, a las cuales no les gusta recibir críticas, las cuales se sienten como una amenaza a su poder? ¿Por simple incompetencia? ¿Simple ignorancia? ¿Todas las anteriores?

Me da lata pensar en teorías conspirativas más elaboradas. Por hoy se termina mi alocución.

sábado, 21 de junio de 2008

Querida Claudia:

He visto ya varios paros y tomas. Personalmente, me vacuné contra ellos cuando yo estaba en segundo año (2002), hubo toma por más de un mes y el panorama de la educación no cambió mucho. Pero sí tuvimos que sufrir una pura semana de vacaciones de invierno, yo tuve que ir a ver mi última nota el día 24 de diciembre (semana 16), varios de mis compañeros dieron la prueba D (más o menos equivalente a lo que es hoy la PRE) de Mate el día 2 de enero (adiós al carrete de año nuevo) y la D' (como el examen final) de Física II por ahí por el día 20 de enero. Al menos, mientras hubo toma, en la U de La Serena también hubo paro y me pude dejar caer por Ovalle, lo que significó vivir los días felices de los que te he hablado, arcoiris doble incluido.

Sun Tzu decía que el arte supremo es vencer sin combatir. Y otro montón de cosas muy, pero muy interesantes en su libro del Arte de la Guerra. Si no lo has leído ya, léelo; es cortito. Podría serte útil si quieres ser dirigente estudiantil, como me mencionabas. Los estudiantes pararon, los profesores pararon, pero tú viste que los diputados aprobaron igual la famosa LGE. Pronto se verá qué pasa en el senado. Todos los políticos quedaron contentos; de hecho los únicos que no quedaron contentos fueron los más interesados en la dichosa ley: educadores y educandos. En cambio, cuando pararon los camioneros, al tiro todos se quedaron con el traste a dos manos por miedo al desabastecimiento nacional, y el gobierno se vio obligado a ceder. No eliminaron el estúpido impuesto específico, pero dejaron relativamente conforme a los camioneros.

Como diría el Dr. House cuando le reclamaron que los trataba a todos como mierda, "mierda es un término relativo". Tonto es un término relativo. Efectivamente, el fin justifica los medios. Pero claramente, tomarse las universidades no es tan eficiente para rechazar la LGE como cuando paran los camioneros... ¿capisci?

martes, 15 de abril de 2008

Las luminarias recomiendan...

El sol recomienda a mi querido LaTeX.

La luna recomienda a OpenOffice.org.

Y cuando termine de escribir la tesis, instalo Ubuntu versión instalable bajo Windows. Desafortunadamente, los computadores que controlan los espectrofotómetros que uso corren Windows, así que no puedo deshacerme de él.

Hoy terminé de convencerme: hay que cambiarse a OpenOffice.org. Yo quería probar Lotus Symphony, pero no, no funciona todo lo bien que lo hace OpenOffice. OpenOffice.org y ODF la llevan.

Hoy terminó para siempre mi romance con Microsoft; todos sus productos (aquí todas las chuchadas que puedan imaginarse) son como el orto.

domingo, 27 de enero de 2008

Sobre la pauta de presentación de tesis de la Universidad de Chile

A todos los alumnos de la Universidad de Chile que tengan que hacer tesis o memoria de título:

¿Se han fijado que en www.cybertesis.cl sale una pauta de presentación de tesis para la Universidad de Chile?

Bueno, pues, recomiendo a todos que no la pesquen, porque no sirve para nada. PARA NADA. Todo gracias a las viejas weonas del SISIB, que no tienen idea.

Las instrucciones son poco claras en muchos casos. El estándar propuesto para citar las referencias bibliográficas es una mierda, requetenadie debería pescarlo porque no sigue ningún estándar internacional. Aparte, exigen usar las letras más horribles que existen: Times New Roman, o Arial. Yo voy a usar Computer Modern Roman ¡y que alguien se atreva a pintarme el mono!

Ah, a propósito, la famosa Computer Modern es una de las letras más hermosas jamás inventadas. Obra y gracia del gran Donald Knuth. Es la letra por defecto de TeX y LaTeX. Si no usas LaTeX, puedes igualmente beneficiarte de su belleza; en el artículo de Wikipedia salen referencias para bajarlas en TrueType y en OpenType, y puedas usarlas en tus documentos, aun sin usar LaTeX.

Volviendo a Cybertesis... El marcaje XML para la visualización en el navegador, ni siquiera debería existir. Y pensar que dan hasta charlas para enseñar cómo hacerlo... (Yo mismo fui a una). Todo el mundo deja su tesis en PDF, y con eso debería ser más que suficiente.

Lo único que me gusta de Cybertesis es que (bueno, al menos es lo que dicen) protegen los derechos de autor de la tesis. Además, estimulan la licencia bajo Creative Commons.

Si hace falta, miren el Chicago Manual of Style. Ese hay que pedirlo en alguna biblioteca.

martes, 15 de enero de 2008

ODF, LaTeX... y una aclaración

Open Document Format (ODF) es un estándar para documentos de suite ofimática.

Y no tiene nada que ver con mi querido LaTeX, el cual como bien señala Eduardo Díaz, es un sistema de preparación de documentos, construido como un paquete de macros sobre el sistema de composición tipográfica TeX. Hecho por científicos para científicos.

...y sí, soy picado. Pero descontando las referencias a mi supuesta ignorancia, está bien buena la introducción que hace Eduardo Díaz. Recomendable para quien quiera introducirse en el tema.

La cosa es que me encontré usando LaTeX, y de golpe y porrazo había dejado de usar Word.

Ah, y nunca propuse a LaTeX como alternativa a OOXML.

Y otra vez dejé un párrafo sin terminar. Mi cabeza hoy no ha andado bien, ¿será porque estoy más resfriado que la c&#$%a?

martes, 27 de noviembre de 2007

¡ALABADO SEA LINUX!

Hasta hace poco, me encantaba Microsoft Office 2007. Ya me estaba acostumbrando a la funcionalidad del escritorio de Windows Vista, pero...

...pero hoy terminé por odiarlo. El estúpido convertidor a PDF de Office 2007... sucks. Los PDF que deja son horrendos.

Por otro lado, un tarro tan poderoso como el mío... me da pena verlo funcionar a la rastra con tanta exigencia que le hace el estúpido Windows Vista.

Hoy odio a Microsoft más que nunca. No porque me hagan pagar, sino porque sus productos son una mierda. Me arrepiento mucho de haber pagado la licencia de Office Home and Student 2007.

 

Perdonen la rotería, pero es que tengo MUCHA rabia.

 

Y me cambio al pingüino. Me convierto en un TALIBÁN LINUXERO. En adelante, viviré y moriré por Linux.

¡Alabado sea Linux!

¡Allá voy!

jueves, 15 de noviembre de 2007

Bullying

Hoy temprano por la mañana me levanté a terminar mi póster para las jornadas de la Sociedad Chilena de Química, para en la tarde estudiar para mi TOEFL del sábado. Pero lo primero que hago es pescar Google Reader, y me encuentro con el post de DragonTrainer sobre bullying.

Flauta. Tocaba un tema sensible para mí. Cuando iba en la básica (Oratorio Don Bosco, Coquimbo 585, Santiago Centro) fui víctima de bullying, por ser el mateo del curso. Por sacarme buenas notas. Por no jugar fútbol (pecado mortal para los salesianos). Porque, de mis compañeros, fueron pocos los que hicieron siquiera el amago de entenderme. Yo no siento esa pasión desenfrenada que algunos sienten por el fútbol. Que los cabeza de pelota se vayan a otro lado. Aquí no tienen cabida.

Me cargaba el lema del colegio "Ciencia y fe". ¿Ciencia? Me cago de la risa de la ciencia que nos enseñaban. ¿Fe? Fe católica, y no era de lo más importante. Todo lo que les importaba era el deporte, porque era lo único en lo que podían tener alguna figuración. A mí, que de verdad me interesaba la ciencia, me escarnecieron hasta el cansancio, con la complicidad de los profesores. Los que también eran ignorantes, y no supieron manejar apropiadamente el tema.

Afortunadamente, me cambié al Instituto Nacional donde todo lo malo se desvaneció. Mientras fui alumno de allá, gocé del respeto de mis compañeros, por lo que guardo lindos recuerdos de mis años allá. Sin embargo, me ha apenado ver en programas de TV videos de bullying donde aparecen unas salas con los bancos dispuestos de forma inconfundible... Mi querido colegio, víctima de esta lacra de la sociedad...

Los dejo con el post de DragonTrainer.

martes, 25 de septiembre de 2007

La enseñanza del idioma inglés en los colegios chilenos

Es mi política ser justo y por lo tanto, aviso del sesgo de esta visión: yo siempre fui bueno para el inglés. Me gusta y tengo relativa facilidad.

Me han llamado la atención en el último tiempo los spots radiales de Wall Street Institute. Fue muy gracioso escuchar "If You Go To Chile", "The Wool Cap" y "The Fat Loyola". Entonces pensaba... Antes estaban el Sam Marsalli, el Norteamericano y el Británico, pero en el último tiempo han proliferado varios institutos de inglés. Salen con que el inglés es la puerta para el mundo, las empresas están contratando a los tipos que saben inglés, y bla bla bla... Pareciera que les está yendo bien, si no, cómo tienen tanto éxito. Por otro lado, la tele cada vez pone más spots televisivos con textos en inglés, y se incorporan términos en inglés al lenguaje habitual.

Ah... y los tradicionales ya mencionados, se han agrandado.

Sin embargo, también recuerdo a una compañera de primer año de universidad que, habiendo tomado un curso de inglés en algún instituto, era incapaz de leer un libro de texto que estaba en inglés. Cuando hice mi práctica en farmacia, una de las farmacéuticas se tenía que ir temprano o cambiaba turnos con la otra jefa, porque contaba que estaba yendo a clases de inglés. Entonces empecé a hablarle en inglés para ver qué tal le estaba yendo. No fue capaz de entender lo que yo le decía.

Hace algún tiempo, otra conocida mía buscaba información sobre no me acuerdo qué ensayo para determinar ácidos grasos, tenía un nombre así como alemán. Me pidió ayuda vía MSN Messenger (hoy Windows Live Messenger) porque Google no encontraba ningún resultado. Yo no conocía nada del ensayo, pero una breve búsqueda me arrojó montones de resultados. ¿Cuál era el problema? Ella estaba filtrando para que Google entregara sólo resultados en español.

Hace poco tuve que hacerle clases de inglés a la hija de una compañera de trabajo de mi mamá, porque la cabra estaba super colgada, etc. Esta loca es buena para otros ramos, pero en inglés se había dejado estar... Rechazaba todo lo que tuviera que ver con inglés.

 

¿CÓMO ES LA CUSTIÓN? ¿QUIEREN O NO QUIEREN SABER INGLÉS?

La experiencia de hacerle clases a la última persona de la que les hablé me hizo pensar que está perdido el norte en la enseñanza del inglés. ¿Por qué querríamos aprender inglés?

Es verdad que el idioma inglés es la puerta hacia el mundo, que no sólo permite comunicarse con la gente que lo habla en forma nativa, sino que permite comunicarse con gente de otras nacionalidades, que como uno, lo han aprendido como su segunda lengua. Aquí resumo lo que debiera ser el objetivo de la enseñanza del inglés, según mi parecer.

Me gustaría que mis profesores de inglés en el colegio me hubieran recordado eso. Me parece que, salvo notables excepciones, todos corren como caballos con anteojeras, sin visión de conjunto. Hay que echarle p'aelante no más, pasar los contenidos que el mundo se va a acabar, y dar las pruebas, si lo contestaste gramaticalmente perfecto siguiendo el molde que ellos te enseñaron, un 7, si no, menos nota. Más lo que nos jodieron para que "yo" (I) lo escribiéramos con mayúscula... regla que muchos hablantes nativos se resisten valientemente a seguir. Que las preguntas que empezaban con "Did you..." había que contestarlas invariablemente "Yes, I did" o "No, I didn't" (mentira). O que 1700 es one thousand and seven hundred (mentira: seventeen hundred) y que 1241 es one thousand, two hundred and forty-one (mentira: twelve hundred and forty-one). Si miramos foros en inglés y blogs, nos daremos cuenta que el inglés que se habla, no tiene nada que ver con el inglés que te enseñan en el colegio. No te enseñan las frases hechas (p. ej. que en inglés uno no nace, sino que "es parido", o que uno no tiene tantos años, sino que es tantos años de viejo, uno no pregunta la edad, sino qué tan viejo es). Poco o nada de referencia hacen en los colegios a la jerga coloquial.

En la sala de clases uno tiene poca oportunidad de oír voces gringas (las de los jóvenes en cassettes de cursos de inglés llegan a dar risa por lo perfectas e irreales que son), y menos todavía de extranjeros que han aprendido el inglés como su segundo idioma. A mí me cuesta harto todavía entenderle a algunos nativos de la India que hablan con un acento muy fuerte, y que hay sonidos que simplemente no pueden hacer.

Estas son consideraciones que debieran tomarse en cuenta si uno quiere, de verdad, aprender inglés. Por otro lado, lo más importante es practicar uno, sobre todo tratando de pensar en inglés, leer en inglés, independizarse del diccionario, etc.

 

El idioma inglés, a mi juicio, debiera ser la oportunidad para abrirse al mundo. Para perderle el miedo a buscar en www.google.com con resultados en inglés, postear en foros, chatear y abrirse a ese mundo de información que está disponible, para todos, y al alcance de un par de clics. Para integrar a los chilenos al mundo. Para incorporar elementos de otras culturas y exportar la nuestra, enriqueciéndonos, y construir así un país mejor.

Entonces, uno debiera tener claros los objetivos, y reforzar la práctica más que las estúpidas reglas gramaticales que tanto les importan a los profesores, y que en el mundo real nadie respeta, particularmente los gringos. Estos objetivos debieran estar grabados a fuego en la mente de quienes están aprendiendo inglés. Si alguno de mis lectores está en este proceso, ¡tome nota!

viernes, 21 de septiembre de 2007

La noche, las estrellas y el universo

Escribiré un post inspirado en uno que escribí en el blog en inglés. Me da lata ahora actualizar el blog en inglés, sobre todo porque ahora que tengo mi futuro para los próximos 5 años relativamente decidido, quiero aprovechar de hablar en castellano. Más adelante, tendré pocas oportunidades de hacerlo; ya es suficiente que en mi laptop todo el software está en inglés.

Puta que es lindo recordar... Desde que estaba en la media que me invade la melancolía.

 

La noche, las estrellas y el universo. Desde que era chico, no había nada que me llamara más la atención que los planetas y el Sistema Solar. En particular, uno que ha sido casi mi obsesión... Que está siendo estudiado mejor que nunca desde que la misión Cassini-Huygens llegara a su destino. Oh sí. Saturno. El mismo del título de este blog. Es tan lindo que me hace identificarme con él. No puedo explicar bien por qué, es una sensación que se apodera de mí.

Esa también la razón por la cual este blog (igual que todas mis páginas) es negro en letras blancas. Quería que recordara la noche, y el espacio profundo.

También me estremecía la carrera espacial. Neil Armstrong (como siempre, me gusta más el artículo en inglés) era mi ídolo. A pesar de que los detalles más en específico de la carrera espacial no los vine a saber sino hasta mucho después...

 

Y lo que explicaba en el otro blog, esa noche de verano de 1999. En aquel entonces no cachaba nada de constelaciones, y era la época en que estaba obnubilado por la música, en parte gracias a un viejo amigo con el que soñábamos con ser los nuevos Lennon y McCartney. Estábamos de vacaciones, de "gira de estudios" (qué término más cínico), con lo que era el 2ºH 1998. Era la última vez que íbamos a estar todos juntos como curso, y al final no fueron todos. Habría sido divertido ver a Roberto Mallea cocido.

Estaba en Licán Ray con Germán Barahona, a orillas del Lago Calafquén, discutiendo de las obras que íbamos a escribir, y de cómo nos inspiraban estas experiencias. Pero el Universo simplemente estaba ahí, y ganó. Por un momento, volví a ser niño.

Me llamaba la atención el número de estrellas. Eran tantas, y por fin, por una vez en la vida, estábamos en un descampado. Tenía toda la semiesfera celeste ante mí, y la contaminación lumínica era despreciable. Siempre esta perspectiva me ha producido una sensación... que me cuesta describir. Me da como miedo, es como una mina que me gusta y no me pesca. Como Catalina (¿qué será de ella?). Es la única manera que tengo para describirlo... La cabeza se me abomba, los nervios se apoderan de mis hombros y de los músculos de mi cuello. Fue tan estremecedor, que no pude tenerme en pie, y tuve que tirarme al suelo. Afortunadamente, estábamos en una playa, y no había nada más bakán que poder tirarse al suelo. Y me quedé tirado, mirando la inmensa bóveda celeste.

Es suficientemente majestuoso contemplar el cielo de día. Pero de noche...

Ay de mí... Por una vez, me sentí parte del universo. En cualquier momento me iba a caer hacia el universo, la Tierra iba a dejar de atraerme, y emprendería viaje hacia los confines de la galaxia. Lástima que probablemente me hubiera perdido, porque no conocía el universo. Me sentí un punto en el espacio, infinitamente pequeño en la vastedad del Cosmos. Tuve una idea de las dimensiones del Sistema Solar, y de cómo la mayor parte del universo es simplemente espacio vacío, las enormes distancias que hay que recorrer para encontrar algo interesante... Unidades astronómicas, años-luz, pársecs...

Y el universo, las estrellas, la noche, el cielo...

Por una vez, esa mujer que me había esquivado, me abrió sus brazos, me besó y me llevó a la cama, ahí, en esa playa. Sin preguntas, ni tampoco tener mucha experiencia, ni poder valorarla como debería. Sería una de las pocas veces que podría disfrutar de un encuentro cercano con la inmensidad del Universo.

Después (2004) escribiría una Canción de las Estrellas. Pronto la podréis oír.

 

En Santiago hay que darse con una piedra en el pecho cada vez que se ven todas las estrellas de Escorpión y Sagitario, lo cual sucede sólo inmediatamente después que ha llovido, y eso rara vez se da de noche. Y aun así, hay tanta contaminación lumínica, que ni soñar en ver alguna de las nubes magallánicas, mucho menos la estrella polar austral (sigma del Octante). Hay días en que ni siquiera se ve Antares, o apenas si se distinguen Alfa y Beta del Centauro, y sólo se ven Alfa, Beta y Gamma de la Cruz del Sur. Y hay que hacer mucho esfuerzo para verlas.

Ahora, si estuviera en esa situación, como la del verano de 1999, estaría tratando de identificar las estrellas y constelaciones que conozco, tratando de ubicar los planos de la Eclíptica, el ecuador celeste. Probablemente sacaría mi laptop, y me ayudaría del Stellarium para cachar bien todo lo que veo.

Lamento tanto que mi familia no fuera todo lo instruida que hubiese deseado. No es culpa de ellos, por eso los quiero igual. Pero el mundo en el que viven mis tías y tíos, las personas que me criaron, es muy pequeño. Además, estaban acostumbrados a que los niños deben vivir en el mismo mundillo fome y alejado de la luz del conocimiento. Podrían haberme sacado más partido, y yo tampoco conocía mucho en aquel entonces. Muchas veces siento que todos han vivido tantas cosas más que yo, que todos saben más que yo. Yo poh, el mateo del curso, el que se las sabe todas... Y siento que hay tantas cosas de las que no sé nada. Por eso me carga cuando hay gente que aparenta sabérselas todas, y habla, y habla, y de repente dice cosas que tienen poco sentido práctico, o que son derechamente falsas, pero no faltan los giles que compran. Me molesta, porque parece que supieran más que yo.

Puede ser que esté mal lo que voy a decir, que suene a alardeo, pero la diferencia es que yo estoy dispuesto a aceptar que estoy equivocado. Me molesta la gente que trata de imponer sus puntos de vista, que es dueña de la verdad. Cuando opino o me gusta algo, prefiero señalar que me gusta, o no me gusta, que opino de tal o cual forma, a decir que algo ES tal o cual. Porque pueden haber consensos, pero jamás quedan todos 100% de acuerdo. Thou shalt not leave everyone happy.

Mis hijos no serán como yo. Desde pequeños les enseñaré lo que sé, y sobre todo, que no hay una sola verdad, que no deben quedarse con lo primero que les dicen, que crean en ellos mismos. Aprenderán muchas cosas, y tendrán experiencias interesantes y valiosas para su niñez.

 

¿Estaría celosa, la bóveda celeste, de que la dejé por la computación cuando era chico?

Qué manera de hablar huevadas... Pero es lindo recordar, pasarse rollos, y más lindo todavía, compartir esas cosas.