domingo, 17 de mayo de 2009

Sobre la página de Google Pages y las guías de fisicoquímica

Hoy quería pegarle una actualizada a mi sitio web y me encontré con la desagradable sorpresa de que el servicio con el que hospedaba dicho sitio web, Google Page Creator, cerrará, porque será reemplazado por la alternativa nueva de Google, que se llama Google Sites. Y, por supuesto, ahí están las resoluciones de las guías de fisicoquímica. A las cuales les tengo cariño, no quiero bajarlas. La cosa es que pronto serán cambiadas contra mi voluntad. Cuando se efectúe el cambio actualizaré las guías y sabré exactamente qué hacer.

En fin, he sacado mi sitio web personal de ahí; lo estaré moviendo pronto a mi dirección de la Universidad de Windsor.

Me pregunto: ¿vale la pena que siga teniendo las resoluciones de las guías ahí? Sean bienvenidos a comentar.

sábado, 25 de abril de 2009

¿Verano?

Hace algunos meses escribí un post donde hice notar que el invierno había llegado de golpe y porrazo, que las temperaturas habían descendido demasiado rápido. Hoy escribo para contar la situación exactamente inversa: con la misma rapidez de hace unos meses, ayer la lectura del termómetro ascendió hasta los 30°. Y pensar que la última nevazón de la temporada ocurrió hace sólo tres semanas. Durante la semana vimos cómo los árboles empezaban a sacar hojitas nuevas y algunas flores, pero aún hacía frío al salir por la mañana, y yo casi me daba con una piedra en el pecho de que las temperaturas superaran el cero, y las máximas con suerte alcanzaban los 15°. Al escuchar la radio hoy por la mañana, el locutor informaba con toda tranquilidad, veinte grados en Leamington, veintiuno en Windsor, Essex. Después fuimos con Pepe a despedir a los españoles, que dejaban Windsor para irse a Vancouver. Ellos se quedaron por dos meses acá en Windsor para hacer investigación y para conocer el lugar; pasearon harto y carretearon harto; sí, eso me incluyó a mí. Lo pasamos muy bien. Al llegar a la casa que ocuparon los españoles, nos dimos cuenta del calor que hacía. Ese maldito calor con humedad, tan requete difícil de soportar, y que te hace creer que hace más calor que el que realmente hace. Le dije a Pepe: “Bienvenido al verano de Windsor”.


Ayer hubo una sesión de pósters en el Devonshire Mall, el centro comercial que nos recuerda que Windsor está igualmente inmerso en la cultura norteamericana del consumismo. La foto de arriba es, por supuesto, la de mi póster. Había premio para los tres pósters más populares. No gané nada, pero al menos sirvió para conversar un poco más con los graduados del departamento, a los que yo aún no termino de conocer, algunos profesores; familiarizarme un poco más con sus líneas de investigación, y sobre todo, moverme un poco de la universidad, en la que he pasado demasiado tiempo.

Ya comenzó la cuenta regresiva para mi regreso temporal a Chile.  Volveré a ver a mis padres, tíos, primos… Conoceré a mi sobrina nueva, la perrita nueva de mis tías, y me apertrecharé de un par de cosas que me han hecho falta en estos ocho meses (hoy sábado 25 cumplo ocho meses en Windsor). También llevaré toda la ropa que no usé. El resto, es sorpresa.

sábado, 28 de marzo de 2009

Varios

No había actualizado el blog, por varias razones. Tiempo ajustado, y sobre todo, lata. Es mucho más fácil leer cosas en Internet que escribir, sobre todo porque hay pero requetetantas cosas en Internet, que como que da lata, además, hacer un aporte extra. ¿Vale la pena, después de todo? ¿Qué es lo que yo, como ser humano, tengo que decirle al mundo? Es más fácil ser reactivo que proactivo, y se me viene a la memoria ese librito de autoayuda que una vez vi, Yo, proactivo. El libro era interesante, pero resulta que es difícil elegir ser proactivo siempre.

A ver, el miércoles se cumplieron veintiseis revoluciones de la Tierra en torno al sol desde el momento en que abandoné el vientre de mi madre. Gracias al famoso Facebook, recibí muchos saludos de cumpleaños, sobre todo de la gente de Chile, pero también varios que no esperaba, como los de mis alumnos de acá de Windsor. Eso fue bonito; no recuerdo haber recibido tantos saludos para otro cumpleaños. Estoy muy agradecido de todos los que se acordaron de mí.

También, hace algo más de una semana recibí un llamado de mi padre en mi celular. Alguien llamó a una tía mía haciéndose pasar por mí. Dijeron que yo había volado de emergencia a Chile, que había arrendado un auto, había chocado y había caído preso; que necesitaba CLP$600.000 y $50.000 más en efectivo. Mi tía llamó a una de sus hijas, la que llamó a otra prima, la que finalmente contactó a mi papá, quien se dio cuenta de que todo era una estafa. Alguien había tratado de engañarlas para sacarles plata. Afortunadamente me contacto muy seguido con mi familia, así que es imposible perderse. Pero varios en mi familia se llevaron un susto grande. Así que tengan cuidado si piensan viajar; después de todo, creo que he publicado demasiada información sobre mi vida en Internet. Me vi obligado a restringir el acceso al material que publiqué en Facebook. Qué pena.

Me he preguntado ¿qué hubiera sido de mí si no hubiera venido a estudiar, y me hubiese quedado trabajando en una farmacia? ¿Cómo habría reaccionado si hubieran apedreado mi local? Probablemente habría tratado de reaccionar diciendo algo así como “Nosotros no tenemos la culpa; las oficinas centrales están en calle bla bla bla… ellos son los que fijan los precios, nosotros somos simples empleados”. Seguro me linchaban igual. Pero es verdad pues, mis colegas sólo obedecen órdenes. Ahora que me acuerdo, eso es lo mismo que decían los militares en aquel tiempo. Después de todo, nosotros no estamos matando gente… ¿o sí? El alza indiscriminada de los precios podría, eventualmente, redundar en el impedimento al acceso a la salud de las personas, lo que, al menos en teoría, podría causar un fallecimiento. ¿Deberían renunciar mis colegas, para no hacerse cómplices de un crimen? Después de todo, la colusión era un secreto a voces. Como que todo el mundo cachaba. La cosa es que nunca nadie reconoció y tampoco nadie dijo nada, hasta ahora.

Nah, no creo que sea para tanto. Requiere valor alzar la voz y derrotar a los poderosos; sobre todo cuando son la mano que nos da de comer. Un valor que pocos tienen.

Eso por ahora. Reanudaré las transmisiones, pero no sé exactamente cuándo.

lunes, 23 de febrero de 2009

Seis meses

No había escrito porque tuve montón de cosas que hacer, recibir a dos chilenos y ayer a una pareja de españoles, corregir informes y hacer la dichosa tarea de Aroca, que no es tan difícil como se veía en un principio, pero la verdad sea dicha, requiere de un cierto esfuerzo. Seré, por lo tanto, breve. Ayer 22 de enero de 2009 se cumplieron seis meses desde el día 22 de agosto de 2008, día en que pasé por la aduana e ingresé a territorio canadiense con visa de estudiante.

No ha sido fácil. El idioma ha sido lo de menos. La cultura yo más o menos la cachaba, porque había estado antes aquí. Me ubicaba más o menos en la ciudad de Windsor. Pero en los primeros meses tuve que pagar muchos gastos que yo llamo de “estabilización”, entiéndase una plancha, una tabla de planchar, sábanas y una frazada, algo de mobiliario, y por supuesto, comida. De a poco he ido comprando más cosas.

En Chile tengo aún varias amigas que, por decirlo así, “encienden mi generador de cosas lindas para decir”. Acá en Canadá no he logrado establecer esa conexión con nadie. La mujer gringa es muy linda, pero no tiene la dulzura y… sí, humildad, de la chilena. Pero hace demasiado tiempo que estoy solo. Me hace falta una mujer.

Acá todo el mundo tiene auto, y no es trivial no tenerlo. Porque significa que hay que caminar hasta el supermercado, y cuando la temperatura es de -10°, y las veredas están llenas de nieve, no es tan gracioso llevar las manos cargadas, y además la mochila en la espalda. Y mejor no hablar del viento maldito que hace sentir más frío del que realmente hace. Haciendo una estimación al ojo, con la plata que estoy ahorrando, resulta que aún está lejano el día en que pueda comprar un auto; de aquí a un año al menos.

¿Algo positivo? He desarrollado relaciones más estrechas con la gente del laboratorio, sobre todo con Pepe, que ahora está viviendo en la misma casa que yo. Me ha ido bien en los cursos. Y lo más importante, dejé de depender de mis padres.

viernes, 2 de enero de 2009

Feliz Año Nuevo 2009

Este post tiene como único objetivo desearte a ti, que estás leyendo estas líneas, un muy Feliz Año Nuevo 2009. Igual como puse el año pasado, trabajemos para hacer de éste un mundo mejor, y ser, un poquito que sea, más felices cada día.

Y como dije el año pasado, me fui de la casa, y aquí estoy en el Canadá. Personalmente, los últimos cuatro meses y algunos días, tiempo que corresponde al que llevo en el país del norte, han sido de dulce y de agraz, pero poco a poco más de dulce. Cada vez estoy más estabilizado. Hace mucho frío, las calles están llenas de nieve, pero filo, ya estoy acostumbrado, tengo ropa de invierno, y cada vez tengo más cosas. Los Winters me regalaron un televisor viejo pero que funciona, y mientras funcione, no hay problemas. Sólo espero que siga funcionando ahora que en febrero se viene aquí en Canadá el cambio de la TV análoga a digital; aún no sé si la compañía de cable nos proveerá de señal análoga o tendré que comprar un convertidor, o qué onda. Ahora continuaré ahorrando, en principio para un autito. Quién sabe cuánto me salga, pero ahorraré, ahorraré…

Ya mañana vuelvo a Windsor, a hacer gold island films, a la ayudantía del curso de química general, y al curso de Aroca…

…y, en la medida de lo posible, una gringa…

Actualización: Aquí en Canadá no se viene el cambio a TV digital aún.