viernes, 4 de abril de 2008

Cuando abril era tres...

Digo, es que los que se las dan de curas, salen con que es pecado; ya hay un abogado que está hablando de lo legal, y yo como futuro profesor de ciencia... no, no quiero hablar de la inconsciencia de la juventud actual. =P

Como sabrán, ayer 3 de abril trascendió que el Tribunal Constitucional va a prohibir en Chile la "píldora del día después", y los dispositivos intrauterinos (la T de cobre el más famoso).

Hace días atrás, Alejandra hizo mención al tema. Claudio Ruiz hizo su post ayer. Ligerito después vino FT. Hasta Annie aludió al tema. (Juanelo... ¡tu turnio! - ¡actualización 2008.4.17! finalmente Juanelo también intervino) Y después de los posteos en los blogs, vinieron los comentarios, y ahí pasó lo previsible: saltaron los autoproclamados defensores de la vida, y se encontraron con los que adoptan posturas más liberales, con rants de uno y otro lado en un diálogo de sordos sin llegar a ninguna conclusión.

¿Hasta cuándo vamos a estar con esta tonterita? Yo le decía a Claudio que había que definir el momento en que considerábamos la vida y empezábamos a defender derechos, que me la jugaba por la implantación (mantengo esa postura); me contestó que ese no era el tema, que no se podía comparar (sobre todo desde el punto de vista jurídico) aborto con asesinato y que lo principal es que unos pocos están decidiendo sobre unos muchos, y sobre todo unas muchas, pasando a llevar sus libertades. Razonable. Pero después de leer los comentarios al post de FT, me queda clarísimo que para muchos, no es tan obvio que aborto no equivalga a asesinato. Para unos, el problema es la vida, para otros, el problema es la libertad. Y tiene de los dos matices.

El tema es difícil, porque la píldora y los DIUs caen en esa zona donde se hace difícil situar la frontera entre la libertad de la madre de embarazarse o no embarazarse, y el derecho a la vida del indefenso ser por nacer. La realidad es siempre más complicada que lo que uno cree. Pero si no ponemos la frontera en alguna parte, si como sociedad no llegamos a un consenso, vamos a estar discutiendo esta mugre por los siglos de los siglos y amén.

...Y ahora que lo pienso, es probable que pase. Thou shalt never make everyone happy.

Me siento como en ese episodio de South Park donde Stan debe elegir entre el Sándwich de Mojón y el Gran Lavado. Las dos opciones son malas, por razones distintas; por cualquiera que me decida habrá alguien que me echará una puteada, y debo decidir por una.

3 comentarios:

DragonTrainer dijo...

El problema, justamente, es más profundo que decidir sobre el comienzo de la vida y lo del asesinato. A nadie se le pide que aunemos posiciones; es como decir que algún día los de la Alianza y los de la Concertación van a estar de acuerdo en todo y van a girar la cabeza con miras hacia un solo punto. No; no es eso.

El problema es la imposición que se hace, mandando a la cresta (como El_Chico en Annie lo dice) el libre albedrío de la gente. Oye, ni que estuviésemos en dictadura... (y no me refiero sólo a Pinochet, hablo en general de cualquier dictadura). Sólo en una dictadura podría (remarco el "ía") justificarse una medida por el estilo por alguna razón. Resulta incomprensible, la verdad.

Hay otro problema aledaño: Te lo doy por escrito. Cuando esto empiece a aplicarse, el aumento en cantidades de aborto (aunque sea ilegal) se va a ir a las nubes... con todo el riesgo que condena.

Ariel R. Guerrero dijo...

Víctor, es lo que te decía: es la violación de la libertad, la imposición que me dices tú; permito todo y dejo a la conciencia de cada quien cómo actuar (el gran lavado), o el derecho a la vida del que esta por nacer, donde me veo obligado a establecer la frontera (el sándwich de mojón). He reflexionado mucho sobre el tema... y aún no decido entre el sándwich de mojón y el gran lavado.

DragonTrainer dijo...

Ah, un detalle. Al final era "con todo el riesgo que conlleva", no que condena.