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miércoles, 22 de diciembre de 2010

Balance anual 2010

Y llega, otra vez, el momento de hacer el balance del año. Este año ha tenido yo diría que bastante más de dulce que de agraz para mí.

El 2009 terminó, y el 2010 comenzó con la aventura del nacimiento de los gemelos Encina, a los que he visto muy de cerca durante todo el transcurso del año, y a los que quiero mucho. Precisamente esta noche se cumple un año desde su nacimiento. He seguido compartiendo con los Encina, quienes me han recibido en su casa como un miembro más de su familia.

Zafé olímpicamente del terremoto al encontrarme en Canadá.

Dejamos de hablarnos con esa persona que algún tiempo atrás me escribía posteos anónimos en este blog. Podría extenderme mucho, mucho sobre ella y lo que significaron nuestras largas conversaciones, pero sólo diré que aún pienso en ella en ocasiones, y estoy 100% seguro de que ella aún piensa en mí.

Aún estoy al debe en el tema sentimental. Hice progresos, hubo besos, rompí un corazón (una sensación muy poco familiar para mí) y también rompieron el mío, pero aún no tengo una relación estable. Sigo participando.

Disfruté más mi visita a Chile este año. Como siempre, me regalonearon harto, compré lápices de pastel, e hice dos dibujos especialmente dedicados a mis padres. Compartí con la gente de la Facultad de Ciencias, en especial con mi compadre Pepe Cárcamo y di un total de tres seminarios (en realidad es el mismo que di en tres partes distintas, en Ciencias de la Chile, en Física de la USACH y en Ciencias Químicas para el grupo de mi viejo supervisor Marcelo Kogan).

Conocí a variada gente nueva provenientes de distintas partes del globo y que ahora son buenos amigos. Gracias a Elena y a Rosa de España, a Pedro de Brasil, y a Igor de Chile por los bonitos momentos que compartimos. También a Haider que se incorporó este año a nuestro grupo de investigación y que es un gran tipo.

Por primera vez veo un mundial de fútbol fuera de Chile.

En lo profesional, este año se publicaron dos artículos científicos donde yo voy como primer autor, el de espectroscopia de fuerza con mi supervisor antiguo de Chile, en Langmuir, y el primero con mi grupo de Canadá, de fluorescencia aumentada por superficie, en Angewandte Chemie. Tengo dos más en preparación con mi grupo, más un tercero que puede salir, la otra mitad de mi tesis de pregrado, el artículo de los péptidos. También tuve la oportunidad de asistir al congreso ICORS 2010, donde conocí a mucha gente del medio y aprendí muchísimo, además de ser la primera vez que visito los Estados Unidos. No me gustan los Estados Unidos en general, salvo ciertas cosas, pero no puedo negar que disfruté la semana que pasé en Boston. El trabajo que presenté quedó en el libro de proceedings de la conferencia, de tal modo que aparece ahora en los buscadores y mi cuenta total de publicaciones asciende a cinco. Vamos progresando.

Parece que es bueno no tener expectativas para el año anterior, como no las tuve el año pasado para esta misma fecha. No las tendré tampoco para el 2011.

Miento, en realidad sí tengo una expectativa… veremos qué pasa.

Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo para todos los que pasan por aquí

domingo, 4 de abril de 2010

Protesta universitaria

Hace poco, me enteré de ciertos desmanes ocurridos en Chaguito City, en mi Chilito Lindo, por la acción de Carabineros dispersando con gases lacrimógenos a universitarios que estaban haciendo desórdenes al celebrar el inicio del año académico. Me enteré no por la noticia de Radio Bío-Bío, sino por la reproducción de uno de los comentarios de la noticia por parte del destacado periodista de dicha emisora, Christian Leal (a/k/a El Francotirador) en su blog personal.

Me quedé pensando. ¿Por qué esas cosas no se ven aquí en el Canadá?

Me imaginé el argumento con que muchos me saldrían: “es que Chile no es un país del primer mundo”. ¿Qué es, entonces? ¿No toman, acaso, los jóvenes canadienses? Ja ja. ¡Por supuesto que toman, y bastante! Es cosa de ver las celebraciones del Día de Saint Patrick. No hay celebraciones de mechoneo, pero no quiere decir que no tomen. Pero ello se realiza de dos maneras que no involucran el beber en lugares públicos o en la vía pública; dichas cosas ameritan el ser detenido por la policía, y aquí los policías no vacilan en el uso de la violencia para resguardar el orden público, como aprendieron (de la peor forma) los jugadores de la selección nacional sub-20 hace algunos años...

Los estudiantes universitarios canadienses toman, y lo hacen de dos maneras:

1) En la provincia de Ontario, se acude al Beer Store para comprar cerveza, o al LCBO (Liquor Control Board of Ontario, pronúnciese “el-si-bi-ou”) para bebidas alcohólicas en general —aunque LCBO también vende cerveza— y se procede al consumo en la casa de algún amigo u otro recinto privado, juntándose en grupo. En otras provincias como Québec, los supermercados venden dichas bebidas. La cerveza es reina, de todos modos. Aquí he aprendido a apreciar el cuerpo de una Rickard’s Red, Alexander Keith’s o Stella Artois. Molson Canadian no me gusta. Coors Light está bien pero no es mi favorita. Budweiser no está mal, pero tampoco es waaa mi favorita.

Stella me gusta harto por su sabor único y por el comercial televisivo “She is a thing of beauty” con Brigitte Bardot cantando en francés “Ne me laissez-pas l’aimer”…

(Bueno, en realidad Stella me recuerda a cierta personita que echo de menitos)

2) Se junta otro grupo y se acude al bar más cercano, donde se toma cerveza en vasos grandes (pints) y/o en jarros de aprox. 1,5 litros (pitchers).

En ninguno de los dos casos anteriores se hace necesaria la intervención de la fuerza pública.

Cosas como ésta me hacen preguntarme: ¿por qué no puede implementarse esto en Chile? Yo recuerdo haber tomado cerveza en las áreas comunes de mi facultad en dos ocasiones, y nunca hasta la ebriedad, pero ahora creo que no lo haría. Y me declaro no partidario de beber en la vía pública o de emborrachamientos en masa como el paseo a Cartagena. Tanto que huevean ciertos personajes que he conocido (chilenos, ojo) con que hay ciertas cosas que pasan porque Chile es un país de tercer mundo y cuyas curas o soluciones en realidad son relativamente simples de implementar; lo complicado es disciplinar a la gente para que efectivamente las lleve a la práctica. Pero entrar en detalles de eso podrá ser el tema de otro post.

martes, 11 de agosto de 2009

Aprendizaje de Sui Generis

Los últimos posts se han transformado casi en “Mi vida en música”. Me acabo de dar cuenta. No ha sido intencional.

Me complace mucho informar que estoy cocinando. Hace un rato no más le mostraba al profe mis dobles quífaros con verduras y salsa Alfredo. No, la salsa no la compré hecha, sino que agarré una receta de Internet, compré los ingredientes y los tiré al sartén. No quedó perfecta; se me anduvo dorando demasiado la mantequilla, pero igual quedó rica. Tampoco salió a la primera; en un primer intento había tirado el ajo, pero se me había olvidado que el punto de ebullición de la mantequilla es harto mayor que el del aceite, y terminé por quemar el ajo. No cachaba tampoco que con tanto aporte de energía, la mantequilla se pardea de la nada; son los ácidos grasos poliinsaturados que se oxidan. Así que tuve que empezar de nuevo. Por otro lado, también aprendí que los fideos absorben la salsa. Aún soy rookie, pero ya me largué a practicar, así que considero que ya estoy cocinando. Arroz con acompañamientos, verduras salteadas, lentejas, carbonada, ensalada rusa… Ya he hecho todo eso satisfactoriamente. He balanceado mi dieta; alejándome de las carnes rojas y moviéndome más hacia el pescado, a saber atún en lata y filetes de eglefino congelado. No, aquí en Canadá no hay merluza, pero el eglefino (haddock) es un buen sustituto.

Disculpen los comentarios ñoños. No puedo evitar interpretar la cocina en términos fisicoquímicos. Es resultado inevitable de haberla aprendido después de pasar por la universidad.

Por otro lado, en estos días he tenido que aprender una de las habilidades más importantes para ser un buen científico: escribir un buen artículo científico. Bien centrado, bien referenciado, y donde le saque el máximo de partido a mis datos experimentales. Es más un arte que una ciencia. Y también soy un novato en ello. Aún estoy pintando mamarrachos, pero espero de a poco ir haciendo trabajos más elaborados.

Lo más desafiante del caso es que anoche conversábamos con Anto, y yo le decía que ahora que me di cuenta de que puedo lavar, planchar, hacer aseo, manejar mi presupuesto hasta poder ahorrar, y ahora más encima cocino, ahora por fin me siento lo suficientemente maduro para enfrentar una relación de pareja. Pero ella me hizo ver que tengo que, como lo pone la Dra. Joy Browne, tengo que salir del “arresto domiciliario”. O como le decía Indiana Jones a un alumno de arqueología en El reino de la calavera de cristal: “Para aprender arqueología, tienes que salir de la biblioteca”. No encontraré una vida social en la pieza que arriendo.

Es decir, mis esfuerzos recientes han sido buenos, pero no son suficientes para llegar donde quiero. Estoy más cerca, pero aún estoy lejos de la meta. Aún tengo mucho que aprender. Supongo que siempre es así, el premio a completar un desafío grande y que te ha costado mucho esfuerzo no es el descanso, sino otro desafío más grande y más complicado. Bienvenido al mundo real, Ariel. Ya era hora de que llegaras. Más vale tarde que nunca.

domingo, 31 de mayo de 2009

Balance casi un año después

El año pasado escribí un posteo en este mismo blog donde hacía un balance preliminar, con todas las cosas que perdía y ganaba al venirme a Canadá. Ahora, que llevo casi 10 meses viviendo acá, y falta ya muy poco para que vaya a visitar a mi familia, me pareció interesante hacer el ejercicio de revisar lo que escribí, y contrastar las expectativas que tenía en aquel entonces, con la realidad que he vivido. Como siempre, la teoría versus el experimento. Aquí vamos.

Primero, los flaytes escuchando reguetón en el metro. En toda mi estadía en Canadá, he escuchado reguetón un total de dos veces. Good riddance.

Segundo, el Transantiago. El Transit Windsor funciona bien para tener en cuenta que Windsor es una ciudad pequeña. Cumple horarios, pero es algo lento, la frecuencia de los buses no es todo lo que me gustaría, y hay partes a las que simplemente no llega. Es que aquí todo el mundo tiene auto. Menos yo. Hmmm…

Tercero, las calles llenas de basura, que acá en Canadá no existen. Eso solía ser verdad hasta que a los infames municipales se les ocurrió botarse a huelga. Ya llevan más de un mes, y los pastos están sin cortar, y en las veredas se están acumulando las bolsas. Y el sindicato no tiene mucha pinta de arreglarse con el alcalde. Ay de ti Eddie Francis… En fin, más tarde o más temprano, el camión de la basura volverá a pasar.

Cuarto, los graffiti en las paredes, artistas callejeros, lanzas, el smog de Santiago… Good riddance. Yo me quejaba también del humo de tabaco en casa, pero mi viejo se enfermó, los dos papis se asustaron y ¡paf! dejaron de fumar. Yo me tenía que ir para que el milagro pasara. Linda la custión.

Ahora, las cosas que iba a perder. La familia, los amigos, los conocidos. Hmm, con mis padres hablo todos los días vía Skype. Con los amigos más fieles de Chile chateo vía Messenger. Se les echa de menos, pero no es para tanto. Por otro lado, pasó algo que era como previsible, pero yo no lo tenía en mis proyecciones. Mi ausencia ha significado que todo el cariño que mi mamá me dedicaba a mí, no le queda otra que dedicárselo a mi viejo. Ídem de mi papá hacia mí. Resultado, mis queridos papis se han reencontrado, ahora que volé del nido. Por lo que me contaban mis tías. Con ellas también videochateo semanalmente vía Skype.

A la cómoda cama… sí, la he echado de menos. Los libros… Bueno, ni tanto; tengo libros en PDF y DjVu en el laptop, en el laboratorio hay caleeeeeta de libros de ciencia, casi todo lo que necesito.

Las ricas comidas de los viejos… Sí, sí, las echo de menos. A falta de mis viejos que me cocinen, mi compadre el Pepe se puso en campaña para enseñarme a cocinar. Pasamos de una cocina netamente de supervivencia (arroz, fideos) a pescado al vapor, y pollo al jugo. No me muero de hambre. Gracias querido comparrito Pepiño, no lo olvidaré.

El idioma castellano ni tanto, porque en el segundo semestre de aquí llegaron dos chilenos, a saber mis cumpas Pepe y Pablo que me han provisto del idioma chileno que me hacía falta.

Dije también “los programas que me gustan de la televisión chilena”. La verdad sea dicha, ya ni me acuerdo cuáles eran. Es lo que hay. Es que la tele canadiense satisface todas mis necesidades de televisión. Es muy superior. Descubrí el hockey de hielo y el fútbol americano y canadiense.

También hablé del cielo nocturno en Chile; la Cruz del Sur, el Centauro, la Argonave. A falta de ellas, buenas son la Osa Mayor, la Osa Menor (con la Estrella del Norte que efectivamente señala el Norte), el Cisne, el Dragón. La Cordillera de los Andes… Más de alguna vez la he buscado en vano cerca del horizonte. Al Pablo le ha pasado lo mismo. Al Pepe no, porque él no es de Santiago. El 18 de septiembre, Navidad y Año Nuevo. Grrrr… Sí, me han hecho falta. Las fiestas acá en Norteamérica no han tenido el dulce sabor que solían tener en Chile. Ahí, sobre todo, me ha hecho falta la familia.

La ganancia de nuevos contactos no ha sido tan notable como hubiera esperado. Ha sido bonito, eso sí, salir a tomar cervezas o jugar a la pelota con la gente del laboratorio, Nik, Golam, Pablo y Pepe, y los muchachos que pasaron por el laboratorio el año académico 2008-2009, Artur, Adam y Anna. Y también los españoles que estuvieron de visita, Pablo y Silvia.

La independencia de los papis ha sido algo completamente diferente. La libertad completa ha sido una experiencia completamente nueva y muchas veces desconcertante. A veces se me ha hecho difícil tomar decisiones. Todo el mundo anhela la libertad, sobre todo para divertirse, pero cuando las opciones que uno tiene son demasiadas, y el presupuesto es limitado, y sobre todo que quiero ahorrar, no es tan fácil. Mucha libertad, pero a muchos se les olvida que la libertad está íntimamente ligada a la responsabilidad. Cómo equilibro el estudiar, leer, o dedicarme a las ñoñerías que tanto me gustan, con hacer actividades más sociales. He hecho algo más, he salido algo más de la casa, pero siguen no gustándome las fiestas. Sorry.

Siiii, me mamé la quinta temporada de House enterita, viendo capítulo por capítulo el día y hora de su estreno. También descubrí una serie canadiense, Being Erica.

Hablé luego del invierno canadiense. No recuerdo, de la vez anterior que vine a Windsor, ese viento maricón que te hace sentir más frío del que realmente hace. Hubo un día en que salí de la casa al laboratorio con la friolera de -24°C. Súmenle el efecto del viento. Aún recuerdo a Rob Shervill, el locutor de la radio CKLW, anunciando “minus twenty four degrees in Windsor-Essex”, poniéndole color. ¡Flauta! Cómo lo hice… Bueno, las botas, calzoncillos largos, parka y pasamontañas aguantaron bastante bien en la caminata por la calle (10 min aprox) hasta que iba llegando al CAW Student Centre. Por ahí me empezó a atacar el frío por el agujero de los ojos en el pasamontañas, por la nuca y por la entrada de los guantes. Ya no me podía echar más ropa o tratar de ajustar la que ya tenía; todo estaba lo mejor que podía estar. Sólo quedaba una cosa por hacer: apretar cachete hasta llegar al edificio calefaccionado.

Y a propósito, yo cacho que en Chile voy a echar de menos el programa matinal The Morning Drive de la radio mencionada, con los simpáticos animadores Mike Kakuk y Lisa Williams, y las noticias cada media hora. Pasé del fome despertador a una radio reloj. Y me acostumbré a la radio reloj por la mañana.

Llegando a Windsor tuve que comprar: detergente para lavar mi ropa, una plancha y una tabla de planchar. Y aprender a planchar camisas. También he progresado en la cocina. Yo le tenía miedo al cuchillo cocinero, pero he aprendido que es como el nitrógeno líquido: es como un tercio de lo peligroso que parece. El otro día me sorprendí de ser capaz, solito, de picar pimentón en cubitos. O ayer, de agarrar las presas del pescado, tirarlas y sacarlas del sartén. Mis próximos proyectos son: comprar una bicicleta, y aprender a andar (no, nunca aprendí de chico. Sí, me da vergüenza, pero está en mi agenda ponerle remedio pronto a esa situación).

Conocí a una chiquilla y no funcionó. No nos comprendimos. Sigo participando.

Corregir informes quita mucho tiempo, y puede llegar a ser bien fome. Pero es rico estar a cargo de un laboratorio. Fue muy raro hacer la misma rutina de los laboratorios, lo mismo pero todo en inglés.

Y otra cosa, que me pilló de sorpresa en echar de menos es la idiosincrasia nacional. El humor gringo no es igual; los lugares comunes en las conversaciones son distintos; he echado mucho de menos el inconsciente colectivo de Chile.

En lo científico, ahora sí que aprendí bien a manejar el microscopio de fuerza atómica. También aprendí cómo funcionaba la campana de vacío, con todos sus principios. Y aprendí más mañas del Raman. También aprendí a manejar Gaussian.

Aún no sé si quedarme en Canadá e inmigrar, o volver a Chile. Nada me amarra a ningún lado, y las últimas semanas ese pensamiento me ha abrumado. Mucha libertad incomoda. Sólo me queda darle más tiempo al tiempo y ahí tomaré las decisiones correspondientes. Pero no me gusta saber que el futuro de aquí a unos años, sea una perfecta nebulosa. Por ahora, como le comentaba a mis viejos, estoy con los ojos abiertos frente a las oportunidades que se me presenten, y si se me presenta alguna, haré lo que he hecho siempre, o sea, sacarle el máximo de partido.

sábado, 25 de abril de 2009

¿Verano?

Hace algunos meses escribí un post donde hice notar que el invierno había llegado de golpe y porrazo, que las temperaturas habían descendido demasiado rápido. Hoy escribo para contar la situación exactamente inversa: con la misma rapidez de hace unos meses, ayer la lectura del termómetro ascendió hasta los 30°. Y pensar que la última nevazón de la temporada ocurrió hace sólo tres semanas. Durante la semana vimos cómo los árboles empezaban a sacar hojitas nuevas y algunas flores, pero aún hacía frío al salir por la mañana, y yo casi me daba con una piedra en el pecho de que las temperaturas superaran el cero, y las máximas con suerte alcanzaban los 15°. Al escuchar la radio hoy por la mañana, el locutor informaba con toda tranquilidad, veinte grados en Leamington, veintiuno en Windsor, Essex. Después fuimos con Pepe a despedir a los españoles, que dejaban Windsor para irse a Vancouver. Ellos se quedaron por dos meses acá en Windsor para hacer investigación y para conocer el lugar; pasearon harto y carretearon harto; sí, eso me incluyó a mí. Lo pasamos muy bien. Al llegar a la casa que ocuparon los españoles, nos dimos cuenta del calor que hacía. Ese maldito calor con humedad, tan requete difícil de soportar, y que te hace creer que hace más calor que el que realmente hace. Le dije a Pepe: “Bienvenido al verano de Windsor”.


Ayer hubo una sesión de pósters en el Devonshire Mall, el centro comercial que nos recuerda que Windsor está igualmente inmerso en la cultura norteamericana del consumismo. La foto de arriba es, por supuesto, la de mi póster. Había premio para los tres pósters más populares. No gané nada, pero al menos sirvió para conversar un poco más con los graduados del departamento, a los que yo aún no termino de conocer, algunos profesores; familiarizarme un poco más con sus líneas de investigación, y sobre todo, moverme un poco de la universidad, en la que he pasado demasiado tiempo.

Ya comenzó la cuenta regresiva para mi regreso temporal a Chile.  Volveré a ver a mis padres, tíos, primos… Conoceré a mi sobrina nueva, la perrita nueva de mis tías, y me apertrecharé de un par de cosas que me han hecho falta en estos ocho meses (hoy sábado 25 cumplo ocho meses en Windsor). También llevaré toda la ropa que no usé. El resto, es sorpresa.

lunes, 23 de febrero de 2009

Seis meses

No había escrito porque tuve montón de cosas que hacer, recibir a dos chilenos y ayer a una pareja de españoles, corregir informes y hacer la dichosa tarea de Aroca, que no es tan difícil como se veía en un principio, pero la verdad sea dicha, requiere de un cierto esfuerzo. Seré, por lo tanto, breve. Ayer 22 de enero de 2009 se cumplieron seis meses desde el día 22 de agosto de 2008, día en que pasé por la aduana e ingresé a territorio canadiense con visa de estudiante.

No ha sido fácil. El idioma ha sido lo de menos. La cultura yo más o menos la cachaba, porque había estado antes aquí. Me ubicaba más o menos en la ciudad de Windsor. Pero en los primeros meses tuve que pagar muchos gastos que yo llamo de “estabilización”, entiéndase una plancha, una tabla de planchar, sábanas y una frazada, algo de mobiliario, y por supuesto, comida. De a poco he ido comprando más cosas.

En Chile tengo aún varias amigas que, por decirlo así, “encienden mi generador de cosas lindas para decir”. Acá en Canadá no he logrado establecer esa conexión con nadie. La mujer gringa es muy linda, pero no tiene la dulzura y… sí, humildad, de la chilena. Pero hace demasiado tiempo que estoy solo. Me hace falta una mujer.

Acá todo el mundo tiene auto, y no es trivial no tenerlo. Porque significa que hay que caminar hasta el supermercado, y cuando la temperatura es de -10°, y las veredas están llenas de nieve, no es tan gracioso llevar las manos cargadas, y además la mochila en la espalda. Y mejor no hablar del viento maldito que hace sentir más frío del que realmente hace. Haciendo una estimación al ojo, con la plata que estoy ahorrando, resulta que aún está lejano el día en que pueda comprar un auto; de aquí a un año al menos.

¿Algo positivo? He desarrollado relaciones más estrechas con la gente del laboratorio, sobre todo con Pepe, que ahora está viviendo en la misma casa que yo. Me ha ido bien en los cursos. Y lo más importante, dejé de depender de mis padres.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Una ardilla


Al fin logré sacarle una foto relativamente decente a una ardilla. ¿Qué les parece?

sábado, 15 de noviembre de 2008

Sabiduría canadiense

Traducido: ¿No te gusta la forma como se hacen las cosas? ¡Deja de quejarte y haz algo al respecto!

jueves, 23 de octubre de 2008

Se viene, se viene...

El lunes, los pelotas de Future Shop, o me entregan el laptop viejo pero arreglado, o me dan uno nuevo, o me devuelven la plata que pagué el año pasado. Ahí por fin tendré algo de tiempo para dedicarle a ambos blogs, porque escribiré desde la casa. Por ahora todo lo he hecho desde el laboratorio, y aquí la mayor parte del tiempo lo que hago es trabajar.

Hay muchas cosas que no he contado, el fin de semana de Acción de Gracias fue bien bonito y hablaré de eso en un próximo artículo.

Está haciendo harto frío ya, aunque la temperatura aún está sobre cero. No se demorará mucho en bajar de ahí. Para este fin de semana tienen anunciadas lluvias, después de lo cual probablemente bajará la temperatura.

He tenido que tomar y corregir pruebas de cátedra, "solemnes" como a veces les dicen en Chile, y que aquí les llaman Midterms. Hay algunos internacionales que apenas si garrapatean el inglés; otros que son hablantes nativos pero aún así escriben como el ajo. Igual que en Chile, algunos muy perdidos, otros que saben harto...

¿Mencioné que aquí las minas ricas son "sacar a $100"? Ah, otro día hablaré de las minas. En el viaje de ida a Toronto conocí una que se llama M... (no hay para qué decir el nombre), también está B... que veo todos los fines de semana, en el laboratorio de orgánica hay más de una, y en Farmacología, de hecho, está lleno.

No, de las de orgánica sí que no hablo, porque hay una, hay una... Es una suerte que sólo una de esas minas hable algo de español y es la que menos me interesa. Y eso que es bonita igual, pero no, ella no.

Ah, chupaya, debí imaginarme que me iba a pasar esto.

En fin. Retomaré el contacto.

jueves, 2 de octubre de 2008

Octubre, otoño

Hasta el fin de semana recién pasado, las temperaturas fluctuaban entre los 15 grados Celsius por la noche, y los 23 por el día; se podía andar en mangas de camisa por la calle, y temprano en la mañana o tarde en la noche sólo se requería un polerón para capear el frío. Pero ayer corrió un viento helado, muy helado, y esta noche la temperatura bajó hasta 4°; y esta mañana, cuando salí, hacían 6 grados. Habíamos prendido la calefacción en la casa, y en mi pieza hacía tanto calor que como que no creía que pudiera hacer tanto frío afuera. Pero si en la radio te están diciendo que esa es la temperatura afuera, debe ser por que esa es. Y tuve que salir a botar la basura, y ahí me di cuenta que era verdad. Hacía mucho frío, como en un día cualquiera de invierno en Chile. Y el otoño no ha hecho más que comenzar.

Estoy más contento, porque después de cumplir un mes completo en Windsor, me acabo de dar cuenta que termino el mes con números azules, es decir, lo que gano me alcanza para vivir e incluso me sobra un poquito, aprox. unos CAD$50. Es poco, pero es algo.

Estos días ha habido poco movimiento porque los profesores de Windsor se fueron a huelga, siendo éste un evento que no ocurría desde hacía 26 años. Es de esperarse que esta sea la última semana, y que el próximo miércoles todos retornen a clases.

En la universidad creo que Chindo y yo somos los únicos chilenos. El profesor Aroca está fuera, vuelve a fin de mes. Y Chindo se va mañana. Lo echaré mucho de menos. Pero nada es para siempre, y él debe volver a hacer clases allá en Chile. Yo, en tanto, debo quedarme para continuar con mi Master's.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Anotaciones sobre Canadá #2

Por momentos me parece que aún estoy en Santiago de Chile, que es mentira que me vine a Windsor, Ontario, Canadá. En las calles hay áreas verdes, el cielo es azul, hay casas, hay gente. Sigo siendo yo mismo, pensando en castellano, y es principalmente por eso que a veces se me olvida que hace un mes ya que tomé el avión y me vine.

Hasta que me pongo a jugar a encontrar las diferencias. Los letreros están en inglés (¿qué esperabas?), los letreros con los nombres de las calles son distintos; muchos tienen solamente el nombre de la calle que atraviesa, y para saber el nombre de la calle por donde uno va, hay que dar la vuelta y ponerse por la otra calle. Por otro lado, parece que todas las calles tienen para los dos sentidos; nunca he visto una calle donde el tránsito sea de un solo sentido. Se ven autos distintos a los que ve uno en Santiago. Acá abundan los Chrysler y Dodge, también los Wolkswagen y Nissan; hasta los Jeep (p. ej. el Cherokee es bien común), y sobre todo los que aquí llaman SUV, es decir autos grandotes. No se ven, p. ej. el Chevrolet Corsa que en Chile es tan común, y tampoco hay requeteniún auto francés (Peugeot, Renault, Citroën). En general los autos son más grandes, y son todos automáticos. El único auto al que le he visto transmisión mecánica (es decir, hay que pasarle cambios) lo vi en una exposición de autos (car show) el día del trabajo, que aquí se celebra el 1 de septiembre. Era... un Lamborghini Diablo plateado. Desafortunadamente ese día no andaba con la cámara porque no esperaba encontrarme con el car show, así es que no tengo la foto.

En general la gente es más limpia. No es que no se vea un solo papel en la calle, pero se ve re poca suciedad. No hay perros callejeros; en lugar de perros callejeros hay... ardillas. Me da risa, porque no caminan, sino que es como si siempre anduvieran saltando para moverse. Uno no puede acercárseles mucho, porque aprietan cachete al tiro. Les da miedo.

Otra diferencia es que aquí se ve gente de muchos colores y razas. El pueblo chileno es notablemente más homogéneo en su composición étnica. Acá hay de todo, hay montón de gente del Oriente Medio y Lejano, así como europeos, y por supuesto, gringos, entiéndase niñitos rubiecitos. Es extraño estar almorzando en el centro de estudiantes y que un par de mesas más allá estén unas minas que uno jura de guata en el suelo que trabajan de actrices en The Hills o cualquier otra serie gringa donde figuren minas ricas. Y más, escucharlas conversar es escuchar el audio de cualquiera de esas seriales. Por otro lado, para los parámetros de Chile, yo no soy lo que se diría bajo de estatura, pero aquí definitivamente me siento enano. Creo que no duraría 5 minutos vivo en un partido de fútbol americano.

Ah, y aquí también son re fanáticos del famoso fútbol americano. Aún no tengo claro qué es el concepto de quarterback, otro día me informaré en la Wikipedia, pero algo estoy aprendiendo de fútbol americano, el cuento del touchdown y el gol de campo. Otra de las cosas interesantes de dicho deporte son, por supuesto, las cheerleaders. Puras minas ricas.

Los latinos en Windsor sí que somos una minoría. El otro día no más me encontré con un fulano que ocupa un cargo en la administración de la universidad, y caché que es colombiano, y estuvimos hablando en español, y conoce a otros latinos, y me habló de una especie de sociedad de habla castellana, y le di mis datos para que me avisara de cuándo se reunían.

Me he tenido que acostumbrar al hecho de que aquí no se usa que uno salude de beso a las damas, sino que uno tiene que darles la mano no más, a menos que uno les tenga mucha confianza. Aun así, yo diría que la gente es más amable, p. ej. en general los vendedores están más dispuestos a ayudarlo a uno que en Santiago, a veces uno va caminando por la calle y a uno lo saludan, o le sonríen, y uno tiene que corresponder.

¿Ha sido para mejor o para peor el cambio? Tiene sus ventajas y sus desventajas. No tengo que darle explicaciones a nadie respecto de a qué hora llego, o si llego, pero como aún no me devuelven el computador, a veces me aburro mucho. A veces echo de menos a la familia; en realidad una de las cosas que más echo de menos es la comida. Estoy comiendo menos, me estoy levantando y acostando mucho más temprano de lo que lo hacía en Chile. He echado de menos la guitarra; creo que le pediré a mis viejos que me la manden por encomienda.

Por mientras, seguimos sobreviviendo. Si tampoco cuesta tanto...

lunes, 15 de septiembre de 2008

Insisto: requetenunca se compren nada HP

Estoy emputecidísimo con HP. Resulta que devolví mi laptop Pavilion dv2201ca a Future Shop para que le arreglaran la tarjeta madre y la tarjeta gráfica. El laptop estaba fuera de la garantía del fabricante, pero está aún dentro del Product Service Plan que ofrece Future Shop. Entonces, como el problema era conocido, Future Shop lo devolvió a HP. He estado ya bastante tiempo cateteando a Future Shop, como tres semanas, pero ellos me dicen que HP aún no devuelve mi laptop. La cosa es que hoy me dijeron que llamara a HP, me pasaron el número de orden y todo, y llamé. Pero estos idiotas me dicen que no, que ellos no tienen cómo saber qué ha sido de mi laptop, y que la culpa es de Future Shop por darme información errónea.

Primero, fabrican un laptop que sale malo. Segundo, no se hacen responsables por los productos que tienen en las manos. Tercero, tienen un servicio al cliente que te tramita, te tramita, hasta hacerte creer que eres un idiota. Ya saben. Requetenunca se compren NADA Hewlett-Packard.

martes, 9 de septiembre de 2008

Algunas anotaciones

Mientras me tomo un breve relajo después de almorzar, escribo algo para este blog. No puedo escribir todo lo que quisiera, o contactarme con mis viejos amigos por Messenger, porque mi laptop aún está en el servicio técnico (mañana miércoles cumple dos semanas ahí). Bueno, había lo que aquí llaman un recall, que es un problema generalizado por el que pasaron muchos de los laptops HP de la línea. Deberán hacerle "cirugía mayor" al laptop, cambiar tarjeta madre, y posiblemente la de video. En fin, sólo me queda esperar. Pero, ciertamente que me he aburrido mucho al no tener mi laptop cerca.

En estos primeros días en Canadá, no puedo decir que me he sentido del todo cómodo. La Sra. Quena, que me recibió en Toronto, me dice que para todo el mundo es así, los primeros meses son siempre los más difíciles. Afortunadamente, en general la gente es bien amable. Las secretarias del departamento de Química y Bioquímica han sido todas súper amables conmigo.

He tenido que lavarme yo mismo la ropa, y administrar mi presupuesto. Como todavía no me han pagado (lo que debería suceder la próxima semana), tengo poca plata. He tratado de ahorrar, y vivir lo más frugalmente posible. Cuando uno va al supermercado o a las tiendas dan ganas de comprarse cualquier cosa como hace la gente que vive acá. Las minas son casi todas bonitas. Hay gente de muchas etnias; ha sido raro ver en la calle mujeres todas cubiertas excepto la cara, delatando su fe musulmana. U orientales; gente del Japón o de la China, a veces incluso hablando en voz alta en su idioma nativo.

Me da lata saber con certeza que 18 y 19 de septiembre no serán feriados para mí. De hecho, mi próximo feriado es el día lunes 13 de octubre, que es... ¡el Día de Acción de Gracias! Siempre había visto en la tele que en las seriales gringas hablaban del "Día de Gracias" y weá, y eso era como una cosa totalmente fuera de nuestra cultura. Es lo que hay no más.

En lo académico, mi profe me dio un plan de trabajo, el que estoy batallando por tener a tiempo, pero por alguna razón, al escanear zonas pequeñitas con el AFM la resolución guatea. Tengo la impresión de que es el scanner; me había dado lata cambiar el scanner al E, yo estaba usando el J pero este J es como medio raro... en fin, qué los mareo a todos con jerga de AFM que el público en general no entiende. Weás de estudiantes de postgrado.

Espero tener pronto mi laptop de vuelta para escribir un poco más en este espacio, y sobre todo, ponerme al día con mis contactos de Messenger, que sé que quieren hablar conmigo, preguntarme qué onda y no han podido. Paciencia, tanto para ellos como para mí.