martes, 8 de abril de 2008

Nuestro amigo Roberto

Roberto Andrés Mallea Alcántar (8/3/1983 - 8/4/2008)

Cicerón decía sobre su amigo Escipión, "creo que nada malo ha podido sucederle a Escipión. Es a mí a quien me ha sucedido la desgracia de perderlo."

No creo que se pueda hacer justicia completa en un homenaje a una figura tan insigne como era nuestro amigo Roberto. Todos los adjetivos se quedarán cortos, todas las palabras sonarán huecas.

Podemos decir que intelectualmente era simplemente brillante, y ése era su rasgo más distintivo. Pero eso era nada comparado con la riqueza de su personalidad, su voluntad, su integridad, su férrea moral. Hasta hace no mucho su mensaje para mostrar en Windows Live Messenger era algo así como "El Bien debe triunfar, y el Mal debe ser castigado. Aun en mi hora última, no transaré en ello."

Roberto era el mateo oficial del curso. Roberto nos ganaba a todos por paliza en proezas intelectuales. En la graduación de los cuartos medios se llevó el premio al mejor alumno del área biológica, mejor alumno humanista y mejor rendimiento global de todos los cuartos medios. ¡Del Instituto Nacional po! Háganse una idea del pedazo de mente que tenía.

Su sueño de siempre fue estudiar medicina, y con esa base, dedicarse a la política. Entró a Medicina en la PUC. Estaba dedicado, ahora último, a la Salud Pública. No quería ser presidente, aunque con gusto todos hubiéramos votado por él. Y debía serlo. Su incorruptibilidad lo hubiera hecho el líder nacional soñado.

¡Y era un líder! Pero si cada vez que debíamos hacer un trabajo en grupo, él solito tomaba las riendas, hacía mentalmente la división del trabajo, y nos asignaba tareas. Normalmente los planes eran bien ejecutados, sobre todo si los supervisaba él mismo, y los resultados eran brillantes.

Brillante debía ser.

 

También recuerdo la vez que sonó el teléfono en mi casa, una tarde de verano de 2001, para avisarme que la mamá de Roberto estaba grave. Llamé a su casa, me contestó él mismo. Estaba destrozado; recién había recibido la noticia de que su madre había fallecido. Del padre de Roberto nunca supimos; algo le escuché de que no merecía ningún respeto. Su madre, junto con sus tías, lo criaron. Por eso, el fallecimiento de su madre fue un golpe grande. Todos los que fuimos sus compañeros partimos a su tierra natal, Buin, a consolarlo.

 

Recuerdos, nos quedan los recuerdos.

¿Quién nos consolará a nosotros ahora?

Me queda al menos el placer, y el honor, de haberlo conocido.

Qué impotencia siento, él que debía aportar tanto a nuestra sociedad, ¡víctima del descuido de un chofer! Tanto ser humano que no vale la pena, delincuentes, asesinos, dando vuelta, en libertad, y él, quien se sabía llamado a combatir todos esos males, ¡se ha ido para no volver! ¡Roberto, el más valioso de todos nosotros!

Una pérdida enorme para la ciencia. Una pérdida para nuestra sociedad. Y sobre todo, para quienes lo conocimos. Roberto se ha ido y se ha llevado un pedazo de nuestros corazones.

Siento dolor en el pecho y un nudo en la garganta.

 

Aún resuena en mis oídos su voz reclamando que no debíamos hacer tal o cual cosa. ¿Por qué? Su respuesta eterna: "Porque retarda el desarrollo de Chile".

Hoy, con el fallecimiento de Roberto, el desarrollo de Chile se ha detenido completamente. Es nuestra tarea ponerlo en marcha otra vez.

20 comentarios:

Anónimo dijo...

Ariel, qué tal, soy Eduardo Yañez. También alumno del cuarto K y compañero de Roberto. Me enteré recientemente de lo sucedido y estoy conmocionado. Daniel Cáceres
me dió la noticia hace un par de horas. Hasta el momento no había podido acceder a los informes oficiales. Me he comunicado con algunos de nuestros compañeros, pero nadie tiene mayor información. Estaré mañana desde muy temprano averiguando con Daniel. Te dejo mi celular: 81372729.

Otra cosa:

Puesto que ahora será nuestra memoria el tributo a su genialidad, te estoy infinitamente agradecido por hacerme casual partícipe del bello y sentido homenaje que le rindes. Aunque con espíritus como el de Roberto no quisiera uno que existiera el azar.

DragonTrainer dijo...

Qué puedo decir.
Yo no conocí a Roberto.
Sin embargo, tu historia me hace pensar en un compañero que teníamos en el liceo, que murió de cáncer unas semanas después de egresar de 4º medio. ¿Por qué será que siempre que alguien así muere, era o un gran líder o un gran compañero? El compañero que murió era un líder innato en su curso (era de otro curso) y todos lo querían...

Yo, como no le conocí, no puedo juzgar el aporte que hubiese sido para la sociedad. Pero puedo imaginarlo. ¿Qué se puede decir en estos casos?

Al menos como yo soy cristiano, puedo tener pensamientos esperanzadores respecto a él, pero quienes no lo son...

Mi sentido pésame por él. Sólo quisiera una cosa. Yo tampoco sé qué pasó con el chofer. Estoy segurísimo que fue un accidente y no fue intencional; piensa también cómo debe sentirse él también por lo que hizo (salvo que sea chofer de locomoción colectiva grande)...

Ronny dijo...

No lo puedo creer.....
Simplemente eso...
Hasta siempre Roberto...

Ronny Martinez
Bremen, Alemania
4°K 2000

PATO dijo...

Soy el profesor de medicina que compartió su ultima semana con el, me imparta y me conmueve la historia que has contado. Era una persona tremenda especial y lo que comentas me hace mucho sentido, es demasiado triste tener su programación del mes completa, que ahora queda con un vacío, difícil de sobrellevar.

Un abrazo cariñoso y sincero a todos aquellos que tuvieron la oportunidad de conocerlo en profundo, lamentablemente no alcance, y me queda una sensación muy amarga.

que descanse en paz.

Ronny dijo...

Ok...ahora que puedo pensar con mas claridad, tengo un sentimiento de pena y rabia al mismo tiempo. No solo hemos perdido una gran persona a causa de un hecho que solo puede calificarse como trivial, sino que hemos perdido, como pais, a un gran hombre y a un muy posible gran lider.
Siempre me imagine el futuro con Roberto en algun alto cargo publico, alguna vez me dijo que no era su intencion ser presidente, pero que no descartaba la posibilidad de perseguir algun cargo, donde pudiara hacer una diferencia.
Me aventuro a decir que sus ideales tambien, de alguna manera, viven en cada uno de nosotros, pero siempre confiamos en que Roberto seria el encargado de poner en marcha esos cambios.

Lo peor es que todos conocemos el potencial que Roberto tenia y por lo tanto me queda un profundo sentimiento de pena y frustracion al ver que nunca vamos a poder verlo completamente desarrollado.

Ariel, por favor, debido a la distancia no puedo atender al las respectivas ceremonias, pero te agradeceria que hicieras llegar mis condolencia a la madrina de Roberto.

Y me siento completamente representado en tu homenaje a Roberto.

Saludos a todos, Ronny Martinez.

Jaime Ceresa® - Cambia tu link a http://revistalapagina.com dijo...

Me sumo con respeto al homenaje a tu amigo que no conocí, pero leo como lo admirabas.
A veces la vida nos sorprende con partidas que no están en los cálculos de nadie...tal vez Roberto ya había cumplido su misión..quien sabe...de todas formas lo importante y bonito acá es el recuerdo que en al menos una persona dejó.-

Cuídate.-

m.arriagada.c dijo...

Dificil de creer, dificil de entender...no es mucho lo que puedo decir en esta instancia, solo que me alegro mucho de haberlo conocido y haber compartido con el, era simplemente brillante, uno de los mejores...solo espero que descanse en paz.
Roberto, en tu homenaje.

Miguel Angel Arriagada
4K 2000

Michel dijo...

Después de compartir con Roberto, uno no dejaba de pensar en su futuro, en la forma y el lugar en que su inigualable brillantez se posaría con el fin de servir un proyecto común.

Su vida era totalmente coherente con lo que proyectaba ser. Su lucidez destacaba en medio de todos los sueños de pubertad. Era, de verdad, "el mejor de todos", como diría Homero.

La voluntad de Roberto era la convicción de sus ideales, parecía como de esos antiguos caballeros, el mejor de esos antiguos caballeros: fuerza, corazón, inteligencia, originalidad.

Y de esto último me acuerdo especialmente, Roberto nunca aparecía con antiguas soluciones. Como los cuentos que narraba en clases, siempre habían finales distintos, ópticas refrescantes que destrababan las dificultades.

Tenemos todos una infinita pena. Roberto nos va a hacer mucha falta.

María Paz Quezada dijo...

Muchas gracias por tus palabras. De verdad le hacen justicia a nuestro amigo, aunque cualquier cosa que digamos se quedará corta. Soy compañera de generación de Roberto en la UC, y realmente brilló entre nosotros. Gran amigo, Joselitano (les habrá contado) hasta decir basta, consecuente más que nadie. Ha partido un grande. Un amigo sin igual, una luz que nos alumbrará desde donde esté. Privilegio es el haberlo conocido.

Alejandro Manzur dijo...

Fui profesor de Roberto en primer año de la carrera de medicina, luego en 5º y finalmente en el internado de Obstetricia y Ginecología. Jamás olvidaré su extrema caballerosidad, su honestidad y respeto hacia sus compañeros, docentes y pacientes. Sólo Dios sabe las razones de su prematura partida, sin embargo a nosotros nos corresponde mantener vivo su recuerdo e inmenso legado, para multiplicar sus dones entre los más necesitados. Estoy seguro que eso habría hecho feliz a Roberto.
Dr Alejandro Manzur Yanine

caroll dijo...

Me siento honrada de haber compartido por siete años contigo Roberto, te dejo estas palabras aqui porque mañana, por asuntos laborales no podre ir despedirte y por lo que he visto aqui hay un trozo de corazon de cada uno del que escribe.... Portaliano - Joselitano, siempre tan admirable, intelectual y humanamente. La pena me embarga.
Solo espero que ahora desacanses en el calor de los brazos de tu madre.
Adios , amigo Robert

Ariel R. Guerrero dijo...

Gracias a todos los que han comentado y a los que han pasado por aquí y no han comentado también (que sé con certeza que son muchos). Ronny, yo llevaré tus condolencias mañana al funeral. Y a los que no conozco y que irán, nos vemos; mañana podré conocerlos. Saludos.

Jacinto Chiclana dijo...

Qué más se puede decir de Roberto el Grande.
Porque es un grande. Él no se ha ido. Creo hoy más que nunca, y firmemente que estará con todos nosotros, no físicamente, pero el recuerdo que deja, la vocación de paz, de pasión hacia las cosas que uno ama, la generosidad, la hidalguía, coraje, tesón, voluntad, jerarquía, posición, infinitas cualidades que tal vez jamás termine de nombrar, son las características de este buen amigo que se fue de esta tierra para siempre.
Hoy más que nunca sentí que fui compañero de un hombre santo. He sentido un dolor inigualable, casi como si hubiese muerto un padre o un hermano. Sin embargo, al haberlo conocido, al notar su grandeza de persona, es la hora en que la conformidad me ha llegado.
Siento incluso que su recuerdo ha hecho un milagro conmigo: desde hoy, yo CREO.

Ya no puedo más.

Mañana nos vemos.

Pasa por acanga, Ariel.

Saludos a todos.

Rodrigo García dijo...

Hola a todos:

Yo fui del 4toG del IN de la generación 2000, y tanto a Roberto, como tú Ariel o mucha gente de esa generación, los conocí más de vista y pasillo que de persona.

Me impactó mucho el saber el fatal destino de Roberto, más de lo que pensaba que me afectaría y por lo que leo mucho menos de lo que él lo merecía. Creo que entre ayer y hoy he reflexionado mucho sobre lo que he ganado en mi vida y no le he tomado el peso que corresponde, sobre todo lo que podría hacer y no hago, sobre lo mejor y lo peor de cada.

Gracias Roberto por abrirme los ojos. Leía ayer el anuario de la generación 2000 y para todos los que tengan ese anuario, les recomiendo que lo lean. Roberto logró todo lo que sus compañeros le desearon antes de partir.

Bueno, me despido.

Ariel, no sé si te acuerdas de mí. Justamente ayer, antes de enterarme del incidente, estaba buscando a excompañeros de 4toG y ahora, por situaciones totalmente ortogonales, leí que estabas en contacto con Claudio Púa. Dile que se contacte conmigo a ragarcin@uc.cl.

Saludos a todos y mis condolencias a la Familia de Roberto.

dermatologia dijo...

http://diario.elmercurio.com/2008/04/10/nacional/nacional/noticias/E01B1E8F-6933-4FFD-A7B0-FEBD6B8A4D77.htm?id=%7BE01B1E8F-6933-4FFD-A7B0-FEBD6B8A4D77%7D

Anónimo dijo...

También me consternó la noticia y lo sigue haciendo. Ví a Roberto, y creo no alcancé a saludarle esa última mañana de su vida, vestido del turno que había tenido de noche.
Le conocí recién hace 5 meses, en el Hospital Sótero del Río, cuando pasó como Interno en Medicina Interna, área de la que soy residente becario, y claro que no me fue indiferente, desde su apariencia ya era un personaje peculiar.
Me llamó mucho la atención su pasión respetuosamente adversaria a la medicina no tradicional y su obsesión por desmitificarla, siendo el más férreo adversario del "Guardián de la Salud". Lamento no haber interactuado más con él, pero sé que era una bella persona, noble, responsable, humanitario y extremadamente respetuoso y caballeroso, casi honorable perse.
Sin dudas me convenzo que ni un segundo más de atraso o de adelanto en sus quehaceres de aquél último día le hubiesen salvado; simplemente era la hora en que el mítico Mallea debía abandonar esta forma de vida.
Mi pesar para todos nosotros.

Pablo dijo...

A pesar que no conocí personalmente a Roberto, en cuanto supe la noticia me embargó una gran consternación, y ahora al leer los mensajes de quienes fueron sus amigos y compañeros, esa consternacion se ha transformado en tristeza y rabia. Es inutil preguntarse porqué sucedió o lamentarse por la gran pérdida que hemos sufrido quienes lo conocimos, y porqué no, la sociedad entera. Ahora lo único que resta es honrar su memoria, aunque sea solo con un pequeño mensaje como éste

Pablo Riquelme M.
4°M 2000, Instituto Nacional

Anónimo dijo...

Soy ex- alumna de derecho en la Católica... nunca hablé con él, pero siempre me llamó la atención cuando lo veía en la biblioteca, siempre estudiando, pareciendo mucho más adulto que el resto, más ordenado, viviendo el estudio de una manera seria y responsable, tanto asi que llamaba la atención de una alumna de otra carrera... sólo supe por las noticias y recién allí me enteré de su nombre... Por favor si es posible, haganle saber a su familia que la admiración que el originaba no sólo se daba en su circulo cercano, también en los desconocidos. Fuerza y que Dios acompañe a aquellos que lo conocieron

Anónimo dijo...

Robert, Roberto. Siempre te vi, quizás si hablamos un vez, no lo recuerdo, pero me llamaba la atención tu seriedad siendo tan joven y tu formalidad tan admirable. Te veo en enero en la ceremonia de titulación, te veías orgulloso. Y la última vez que te vi fue un dia de enero en que venías contento, hablando contigo mismo quizás de que cosas, pero te veias radiante, feliz. Asi quiero recordarte, porque estoy cierta que no te olvidaremos jamás. Ah!! Y por si sirve de consuelo a tu familia y a tus amigos, has logrado unir a nuestra Escuela y congregar a tu curso completo en torno a ti. Gracias Roberto por eso.

Anónimo dijo...

conoci a roberto a los 5 años
tuve el honor de tenerlo como compañero durante toda la educación básica y siento la responsabilidad de contar que desde ese entonces ya poseía todas las características mencionadas por ustedes anteriormente.
siempre fue el más inteligente
sus capacidades asombraban a todos quienes lo rodeaban.. creo que era dificil creer como alguien tan pequeñito podía poseer capacidades tan grandes.
que triste fue saber lo de su partida.. siempre imagine que algún día prendería la televisión y en las noticias aparecería roberto mallea como alguien muy importante en nuestro país, sin ir más lejos como alguien que se adjudicaba el descubrimiento de alguna cura a alguna enfermedad muy anhelada... que pena más grande... tenia tanto que aportar al mundo!

a pasado tiempo ya desde su partida y recien hoy encontre este blog... a pesar d eso escribo, porque siento que aunque pasen años, el seguirá siendo digno de rendirle honor y cómo no ? si desde que nacio, él fue simplemente brillante.